1º Manwë:Manwë es el Rey de los Valar y está más cerca de Eru que ningún otro espíritu. Él y Varda comparten un amor duradero que no conoce límites, un amor que ha sobrevivido a la envidia de Morgoth. Este vínculo les otorga un poder adicional, y juntos son bastante más fuertes que si sumáramos sus talentos por separado. Manwë es el amo de los cielos y controla el aire y el clima de Arda. Su aliento gobierna los vientos, su vista aclara las nieblas, y su ira hace surgir las tormentas que azotan la tierra.
El defecto principal en la autoridad de Manwë proviene de su incondicional creencia en los pensamientos de Eru. Como resultado de su proximidad al Único, el Rey de los Valar no comprende la naturaleza y motivaciones que mueven al Mal. Por tanto, nunca entendió el peligro inherente al Enemigo Oscuro, ni se dio cuenta de la gravedad de las maquinaciones de Sauron.
Ataviado con una túnica azul tiene el aspecto de un auténtico Rey. Estrellas de un blanco puro brillan en lo más profundo de sus ojos, otorgándole un destello especial en su mirada.
2º Tulkas:Tulkas es el guerrero por excelencia. Lucha desarmado, sin temor ni cólera alguna, y no se conoce a nadie que pueda rivalizar con él en fuerza o velocidad. Más rápido y fuerte que cualquier bestia, es un temible adversario y un valioso aliado.El Valiente siempre lucha como si estuviera jugando, riéndose de las dificultades como si fuesen juegos o enfrentamientos divertidos.
En verdad, la mente de Tulkas le convierte en un Pobre consejero y reduce su posición entre los Valar. Fue el último en entrar en Eä y no se le considera uno de los Grandes Poderes, a pesar de que su suprema fuerza física y de que llegó a derrotar a Morgoth durante la Batalla de los Poderes.
La apariencia de Tulkas presenta una barba y cabellos dorados, y una tez rubicunda y alegre. Su risa divertida y profunda y sus ojos vivos le conceden un aspecto gentil, aunque poderoso.
2º Oromë:Oromë es el cazador de los Valar. Un mensajero y rastreador sin igual, es el montaraz más grande que ha puesto pie en Arda. Sus habilidades en la naturaleza son legendarias. Como Araw, es el patrón de muchos Elfos y, corno Béma, es reverenciado por los Hombres. En Endor es el Vala más conocido. Sus largos viajes sobre su caballo blanco Nahar le han llevado a prácticamente casi todas las regiones de la Tierra Media, y ha llegado a ser familiar incluso entre aquellos pueblos que nunca han llegado a verle.
En los Días Antiguos, Oromë cazaba a los monstruos que surgían de las mazmorras de Morgoth. Ningún adversario era demasiado grande, y cabalgó a lo largo y ancho de la tierra para extirpar el Mal.
Oromë fue el primer Vala que encontró a los recién nacidos Elfos cuando despertaron en Cuiviénen. Allí, bajo los árboles del Bosque Salvaje al este de Endor, se aproximó cautelosamente a los Primeros Nacidos de los Hijos de Eru. Él Cazador posteriormente llevó a Valinor a los tres señores Eldar: Ingwë, Finwë y Oiwë. Después de regresar a la Tierra Media, condujo a sus pueblos en su Gran Travesía hacia el oeste. Estas acciones, junto con su lucha a favor de los Quendi en la Batalla de los Poderes, hicieron que se ganase por siempre el respeto de los Elfos.

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