El último fin de semana de enero, hace unas semanas, decidimos hacer la tan esperada acampada en la parcela de lady Katherine. Fue una Jornada de lo más entretenida, especialmente porque las cosas no salieron como las habíamos planeado. Siempre resultan mucho mejor la experiencias cuando esto sucede, porque surgen actividades más espontáneas, creativas y obviamente divertidas.Al llegar, nos dimos cuenta que el lugar que habíamos contemplado para acampar era inhabitable, debido a los fuertes vientos en zonas tan altas y desprotegidas, y esto pudo más que la bella vista que nos otorgaba el lugar. Bajando, encontramos un lugar perfecto, en medio de un bosque, protegido por los árboles, y no tan lejos de la entrada principal. Mientras algunos se preocuparon de sellar nuestro lugar con rústicas pero prácticos cercos (llegando incluso a crear una bisagra para la puerta principal), otros armaron las carpas, otros se preocuparon del fuego y otros simplemente ordenaron nuestras toneladas de comida. El clima no nos favoreció, llovía a ratos, nos helaba y el viento nunca cesó... pero esto en ningún momento fue para nosotros (Tolkiendilis apasionados y risueños) impedimento alguno para cantar, bailar alrededor de la fogata, contar historias, tocar la flauta, hablar frikidades, preparar malvadiscos y reír hasta más no poder.
Después de comer alimentos no muy medievales pero deliciosos, salíamos a nuestras expediciones, encontrando casas de gnomos, riachuelos y un escondite de dúnedain.
Sin embargo lo más memorable fue la hora de dormir, ya que a pesar de tener dos carpas, decidimos ocupar la mayor (para 5 personas) y dormir los 8 allí... Y fuimos testigos de las conversaciones más freaks mientras intentábamos dormir.

En fin, fue una salida genial y memorable, que a ninguno le pasó inadvertida, y logró el objetivo: unirnos más como grupo.
Después de comer alimentos no muy medievales pero deliciosos, salíamos a nuestras expediciones, encontrando casas de gnomos, riachuelos y un escondite de dúnedain.Sin embargo lo más memorable fue la hora de dormir, ya que a pesar de tener dos carpas, decidimos ocupar la mayor (para 5 personas) y dormir los 8 allí... Y fuimos testigos de las conversaciones más freaks mientras intentábamos dormir.

En fin, fue una salida genial y memorable, que a ninguno le pasó inadvertida, y logró el objetivo: unirnos más como grupo.

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