Primogénito del Rey Finwë, nació en Valinor en 1169 de la Edad de los Árboles, su nombre significa “espíritu de fuego”, pues una poderosa llama ardía en su corazón. El alumbramiento de Fëanor consumió tantas energías de su madre Míriel que ésta acabo entrando en un sueño eterno. Desde joven destacó por su inteligencia y habilidad, creó las Tengwar y posiblemente los Palantiri, su obra maestra fueron los Silmaril, unas joyas en las que encerró la luz de los Árboles Telperion y Laurelin. Fue Victima de las mentiras de Melkor, que lo llevaron a amenazar con un arma a su medio hermano Fingolfin, tras lo cual fue exiliado de Tirion (la ciudad de los elfos), acompañado por sus hijos y su padre Finwë, con quienes construyó su fortaleza Formenos.
Años despues Manwë decidió dar una fiesta a la que asistió Fëanor en representación de Formenos y allí se reconcilió con Fingolfin. Durante esta fiesta, Melkor y Ungoliant destruyeron los Árboles, asesinaron a Finwë y robaron los Silmaril, para luego huir a la Tierra Media. Ante esto la ira y la locura se apoderaron del corazón de Finwë que maldijo a Melkor llamándolo Morgoth, el enemigo oscuro e instó a los Noldor a que lo sigan en la persecución de Melkor para recuperar los Silmaril, pronunciando el Juramento de Fëanor. Cuando los Teleri se negaron a prestar sus barcos a Finwë para ir a la Tierra Media, este los tomó por la fuerza iniciándose la primera matanza entre elfos, la matanza de Alqualondë. Al llegar a la Tierra Media Finwë ordenó quemar los barcos para que nadie pudiera regresar.
Mientras él y su pueblo se asentaban en Hithlum fueron atacados por orcos de Melkor en la Dagor-Nuin-Giliath, “La Batalla bajo las estrellas”, donde los Noldor salieron victoriosos. Pero Fëanor quería enfrentarse a Melkor a toda costa e imprudentemente partió hacia Angband donde fue herido de gravedad a manos de Gothmog, el Señor de los Balrogs. Aunque su hijo Celegorm logró rescatarlo, nada se pudo hacer por él, antes de morir encomendó a sus hijos atenerse al juramento y vengar su muerte. Y al liberarse su espíritu de fuego su cuerpo se redujo a cenizas que se desvanecieron como humo. Y nunca reapareció en Arda ni abandonó las Estancias de Mandos. Y en Mandos, Fëanor esperará hasta la batalla final, la Dagor Dagorath, donde tendrá lugar la derrota definitiva de Morgoth.

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